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DE MI OTRO BLOG

COSA DE COLORES

COSA DE COLORES

   El lugar ideal para estar…

 

   Cuando vi esta fotografía me quedé con la boca abierta, recuerdo que estaba con mi hermano, el menor y le dije: “Mira, Eduardo, qué colores tan bonitos. Este lugar debe ser el más hermoso del mundo”. Mirándome me respondió: “¿Tú ere pendejo, no ves que es una composición? Esos colores no son reales”. Qué desilusión, pensé, y luego, “pero bueno, ¿y qué va a saber este?”. Tal vez los colores fueron reforzaos, pero es posible que semejante lugar exista. Lamentablemente la encontré en un blog de POESIA ECOLOGICA, donde el autor Rubén Sada, no explicó lo de la cromatología, ni dio la ubicación ni el nombre de las montañas. Una pena.

 

   Pero me encanta, ¿saben por qué? Porque tiene detalles (que debieron hablarme de una composición, es verdad) que despiertan la imaginación. El fluir del agua, su belleza y majestad, así como ese cielo nubloso, que habla de cimas increíbles, son casi dolorosamente bellas. Pero un detalle curioso está en la formación rocosa gris, bajo las amarillentas naranja tipo fuego. Si se observa bien es posible visualizar las cabezas y lomos de dos caballos que parecen volver la mirada al escuchar un ruido súbito. Y eso me gustó porque… imaginé a un par de jóvenes vaqueros que un día parte del lugar donde pasaron el verano trabajando, descubriendo cosas sobre sí mismos, buscando ahora otro lugar remoto, otro Edén, donde pedan asentarse sin molestar a nadie.

 

   Ese cielo, ese riachuelo, la vegetación, la nieve… todo es idílico. Es como debería ser un paisaje siempre, y también el mundo. Necesitamos las aguas potables y las maderas para la construcción, pero un paisaje así debería ser prohibido profanarlo o ponerlo en peligro. No sé si alguien lee estas  osas, creo que desde que inicié el blog lo han hecho doce personas, pero si alguien llega a saber el nombre o la ubicación de este lugar, me gustaría que me lo informara, en serio. Lo miro y casi no  puedo dejar de imaginar cosas. Vaya lugar…

 

Julio César.

 

NOTA: Esto lo publiqué en otro blog, uno que terminé hace meses pero al que aún llegan comentarios (no te digo, después de que me cansé y lo cerré, antes no llegaban), y un lector me dio el nombre, la ubicación y la seguridad de que tal lugar es real. Siendo así, deben cuidarlo, conservarlo, protegerlo, por ellos y por todos nosotros. Reproduzco el comentario:

 

Julio, esta fotografía es real, el lugar fotografiado es el parque nacional Torres del Paine, en el sur de mi país, Chile; los colores que aprecias son reales, los atardeceres en esta zona del planeta son muy coloridos y bellísimos, así mismo los del desierto de Atacama. En la página de www.Chile.com se encuentran varias wallpapers y ahí aparecen muchos paisajes similares.


Chau.

Enzo.

ALBERTICO NOLIA TRINA DE RABIA CON YONCITO GOICOECHEA

ALBERTICO NOLIA TRINA DE RABIA CON YONCITO GOICOECHEA

   Algo quieren del muchacho…

 

   Definitivamente algo pasa en el mundo, las obsesiones de los hombres son otros hombres (¡sin comentarios, ¿eh?!). Lo de Rafael Correa con Álvaro Uribe raya en lo lastimoso; ya no come, no duerme no baila ni quiere reír. Otro sujeto que despierta esas pasiones bajas y desesperadas es este muchacho Yon Goicoechea, ex líder estudiantil, joven represente de la nueva oposición. Primero decían que era un peón del imperio que manipulaba a los estudiantes. Luego se le criticó, con risitas entre dientes, verdes de envidia o celos, porque al muchacho lo entrevistaron en PLAYBOY Venezuela. Encerrados en un clóset, criticándolo, parecía que les molestaba verlo rodado de ese mujerero que fueron a conocerlo. Luego vino lo del premio ganado en Washington, ¡qué no dijeron! Que qué horror, que ese dinero lo dieron para financiar la oposición en una grosera injerencia interna. ¡Una cosa horrible!, aparentemente, pero sólo cuando no es Venezuela quien financia a Evo Morales o a Daniel Ortega (así sí está bien dar plata, implementos y cu… antiosos recursos. Eso sí no es intervención). Ahora Alberto Nolia, una pluma venenosa donde las halla, se suma al coro de los que gimen de rabia con el muchacho, porque: Se va a casar con una ‘niña rica’. Lo dijeron y escribieron así. Nolia suda, enrojece y baña de saliva a todo el mundo cuando comenta el hecho. Uno no sabe si es rabia porque todo le sale bien (“no es justo, Dios mío”, gritan), o porque le pertenecerá únicamente a la novia. Ya uno comienza a sospechar, es que dan más señales que un semáforo.

 

Julio César.

 

NOTA: Es de mi otro blog, el venenoso.

RAFAEL CORREA, ¿CRUSTACEO O MARISCO?

RAFAEL CORREA, ¿CRUSTACEO O MARISCO?

   -Yo también me lo pregunto…

 

   Yo no entiendo. De verdad que no. Tengo muchos amigos ecuatorianos, el mejor seviche que he comido lo prepara una amiga, pero en verdad que yo no entiendo a esa gente. Hace ya unos meses el señor Rafael Correa, un político joven, nuevo, ex militar, agarró una tirria con Colombia, y Uribe, que nadie se explica. Este joven de mirada brillante se la tiene dedicada al presidente neogranadino de tal manera que, si se tratara de gente cercana a uno, lo haría sospechar a uno que ahí el odio y el amor confunden. Esas cosas pasan. El problema viene desde hace tiempo; Colombia detectó, ubicó, montó en la mira y destruyó un campamento de la narcoguerrilla colombiana, uno de los grupos más letales, las FARC, fuera de sus fronteras. Mató a un gentío y Rafael Correa montó en cólera. Y en ello, arrastra a buena parte de la sociedad ecuatoriana.

 

   Pero señor, ¿usted no había dicho semanas antes que Ecuador limitaba por allí con la guerrilla? ¿Lo dijo o no lo dijo? Entonces, ¿qué carajos le importa a usted que Colombia haya entrado al territorio de la guerrilla y los matara como suelen asesinar estos a sus victimas como sabemos quienes vimos los caídos en el puesto fluvial de Cararabo aquí en Venezuela, en medio de la noche y por sorpresa? ¿Ah? ¿Qué carrizo le importa a usted esa gente? Lo desconcertante fue que muchas personas, diarios y militares parecieron enfurecerse también, y a todos ellos tengo que repetirles: sí, Colombia entró en el territorio de la guerrilla, poco antes de entrar a Ecuador, y los liquidó, ¿y qué? Lo que ahora ocurre es que se sostiene, dejando muy mal parada a toda la sociedad ecuatoriana, que eso como que no era, después de todo, territorio de la guerrilla. No, al parecer, ese territorio todavía era Ecuador. Entonces es cuando llegan las preguntas…

 

   ¿Por qué carajos la sociedad ecuatoriana como un solo hombre no le dijo al díscolo Presidente Correa: no, eso sí es Ecuador, señor Presidente, y usted no puede regalárselo a nadie? ¿Dónde estaban los magistrados ecuatorianos, y los políticos ecuatorianos, y los diputados y senadores ecuatorianos y los militares ecuatorianos, y la prensa ecuatoriana? ¿Cuántas marchas y protestas se armaron para defender el territorio? No, nada se hizo, se dio un consentimiento tácito (el que calla otorga, parece que jamás han oído de ello) y eso se convivió en territorio en reclamación. Claro, cuando Colombia desocupa y liquida a los peligrosos bandoleros, entonces se envalentonan; los militares y los políticos saltan con ojos destemplados, voces roncas y con lágrimas de arrechera… para que Colombia salga. Qué gente tan extraña, ¿verdad?

 

   Yo lo veo así: como eran bandoleros peligrosos, se hicieron los locos, aterrorizados de las acciones que pudieran emprender y los dejaban hacer; y cuando un carajo con bolas como Uribe los liquida, saltan como matronas en velorio, exigiendo explicaciones y que salgan, pensando: “qué bueno nos quitaron ese problema de encima, ahora podemos cantar como gallos”. Claro, en la seguridad de que Colombia, un país serio no como el gobierno de la guerrilla asentada en ese punto, sí respetará las leyes. Como fuera, quedaron fatal, que mal se vieron. Por ahí hay quienes sostienen que Correa, a sabiendas, había entregado ese territorio, cosa inconcebible, es un ex militar que debería amar a su tierra como nadie, a menos que ame más el poder o el dinero y eso deje de importarle. Según este comentario, militares serios dejaron filtrar la información para que Colombia los ayudara a luchar contra estos delincuentes que en décadas pasadas habían sembrado dolor el suelo de Ecuador.

 

   Recuerdo que en la OEA, durante la crisis de los chaflas (pura bla bla bla, y ni un enfrentamiento, qué gente tan poco seria), nadie le preguntó directamente a este señor: ¿sabía o no de los campamentos? ¿Por qué se les permitido asentarse ahí sin informar al gobierno colombiano? ¿Conspiraban juntos contra Bogotá? ¿Es un demócrata o un futuro pichón de dictador o de lacayo como ya señalan a otros? ¡Qué se defina…! O es perro o es gato, es paloma o es halcón, es molusco o es marisco. Entiendo que mucha gente pueda molestarse conmigo por esto, pero antes que me aclaren esos puntos y luego se les escuchará.

 

   Como sea, el gobierno ecuatoriano no desea levantar cabeza; con la aparición de la señora Ingrid Betancourt, perdieron una buena oportunidad de quedarse callados, pero no, por el contrario, un alto funcionario, Javier Ponce, dijo: es una lástima que los hayan liberado… (hizo una pausa, tal vez para tragar o tomar aire, pero se vio raro) por medio de la violencia (claro, era mejor esperar que esos angelitos de Dios los liberaran, apenas tuvieron de cinco a diez años ‘retenidos’, tampoco era para tanto). Ay, qué lindo, siempre tan preocupado. Y, repito, que no se molesten conmigo mis amigos ecuatorianos aquí en Venezuela, pero es verdad, si no pueden afrontar, o no quieren, sus problemas, como no se quieren afrontar en Venezuela, otro tiene que llegar a poner orden, así nos de arrechera.

 

Julio Cesar.

 

NOTA: Esto también es de mi otro blog. Lamento ser tan insistente en estos puntos, pero tenía a mis enemigos un poco descuidados y ahora quiero brindarles esta pequeña atención. Se lo merecen todo.

A ÁLVARO URIBE VÉLEZ LO PROTESTA EL PCV VENEZOLANO

A ÁLVARO URIBE VÉLEZ LO PROTESTA EL PCV VENEZOLANO

   Como él no va, yo tampoco…

 

   Sin ningún sentido del ridículo, lo perdieron hace tanto tiempo como la vergüenza, el Partido Comunista de Venezuela (da hasta risa decirlo), piensa montar una multitudinaria manifestación de rechazo al próximo viaje de Uribe Vélez, presidente de Colombia, a Venezuela. Uno imagina las cincuenta personas, sesenta si ofrecen guarapita, que colapsarán esas calles. Ah, pobre Partido Comunista, ya ni el color rojo les pertenece, no son dueños de nada; yo en verdad no debería tenerles lástima, se han llenado de plata en bruto como nunca antes con la destrucción del país y sólo tuvieron que ca… erse a muela sobre la tumba de ese hombre decente y combativo, Gustavo Machado, fundador de esa cosa que ahora devino en pedigüeños del poder. Pero dan pena en sus manifestaciones, seguramente Hugo Chávez, a quien intentan halarle bolas con la concentración, pronto los llamará para regañarlos.

 

   ¡Es que no piensan!, y nadie les hace el favor de hacerlo por ellos. Mientras Chávez siente que lo van envolviendo en la red de denuncias y sospechas de colaboración con el terrorismo internacional, e intenta deslastrarse de eso como sea, dejando guindado a Correa en Ecuador y abandonada la guerrilla en la selva, el Partido Comunista pretende sabotearle el acto donde intenta abrazarse con Uribe, y llamarlo su hermano del alma, como para sembrar  la duda en la mente de todos: ah, entonces lo de las computadoras como que no es tan verdad. Al PCV no le alcanza la inteligencia para tanto, la maniobra, vital para el Presidente, se les escapa. Sólo saben del ñemeo y la argucia del momento. Seguro que tras la maniobra de la foto con Uribe, está la mano del Monje Rojo, el único que medio piensa allí.

 

   Algo que estos cuatro gatos no parecen ver, o entender, o no les intriga, es que en Colombia no ha habido marchas de protesta contra Uribe, ni de llanto por los narco terroristas; pero eso no les dice nada. O tal vez piensan que todos esos millones de colombianos están equivocados, y ellos, quince o veinte comunistas, tienen la razón y la verdad. ¿Por qué no protestan en Colombia los colombianos? ¿Dónde están los que lloran por la muerte de los guerrilleros en Colombia? ¿Por qué nadie los llora, los defiende, o los extraña? ¿No será que… los combinaos los ven como un problema, como delincuentes, como un cáncer al que hay que  extirpar? No, debe ser que están desinformados, seguro no ven noticieros y no se han enterado, como sostienen los medios controlados por el chavismo en Venezuela. Sea como sea, el Partido Comunista de Venezuela marchará (si no los regañan otra vez y les dicen que ¡no!), lamentablemente por el número que asistirá seguramente todos pensarán que van a hacer alguna cola para comprar leche o pollo. Ojala les llueva por pajuos, hala mecate y necios.

 

Julio César.

 

NOTA: Esto, en mi otro blog, cae bajo el nombre de: GOTITAS DE ÁCIDO… Adivinen por qué.

COLOMBIA, UNA VERDAD QUE MOLESTA

COLOMBIA, UNA VERDAD QUE MOLESTA

   El señor Álvaro Uribe Vélez nos resultó un demonio total. Ese hombre que prometió la pacificación de Colombia, algo que muchos habían ofrecido, y que todo el mundo dudaba fuera posible, está cumpliendo. La sociedad colombiana parece estar viendo una luz al final del túnel. La destrucción de estos grupos devenidos en hampones y terroristas (mira que mantener gente encadenada durante años, ¿qué diferencia hay con las prácticas nazi?), será sintomática, los paramilitares serán los siguientes. Esto ya se está vieno para angustia de los grupos financiados por el narcotráfico que lanzan desesperadas campañas para intentar enjuiciar y condenar a Uribe. Porque saben que una vez caída la guerrilla y neutralizados los paras, tocará el turno, en serio, de los carteles de las drogas, y estos sí que tienen dolientes. ¿Cómo carrizo podrían hacerle frente a un país en paz, unificado, con el claro objetivo de destruirlos? No hay manera. Por eso aún patalean; los lobbys sostenidos por este dinero (qué mira que han penetrado los sistemas financieros mundiales, al punto de que han logrado el colapso de la cartera crediticia), y los narco políticos, todavía dan la batalla, pero van quedándose solos.

 

   Esto es algo que es difícil de apreciar en toda su dimensión fuera de ese país. Hace días, viajando en el horrible y atestado Metro, presencié una discusión feroz entre un señor que hablaba, con acento andino, pestes de nuestro presidente, Hugo Chávez. Dijo tales cosas que hasta yo que lo odio, me incomodé. El punto fue que llegó a comparar a Chávez con Uribe (y que no se moleste el colombiano aunque la comparación ofenda), alegando que “ese sí era un presidente que dejaba a su país en alto”, y lo completó con cosas sobre el nuestro, que de verdad eran duras. Casi en seguida le saltó una gente, eran dos señores y una dama, que no iban juntos. Cada uno alegó que Álvaro Uribe era un delincuente, un criminal que mandaba a matar gente, que controlaba y conspiraba con la oligarquía colombiana para asesinar gente como a Raúl Reyes (el de las computadoras), siendo repudiado por su pueblo. Y aquí tuve que meter cuchara, aunque en verdad tampoco me gustaba lo que decía el anti chavista, porque son este tipo de opiniones expresadas a la ligera una tendencia peligrosa que se ha venido imponiendo desde hace tiempo.

 

   Les dije que hasta donde yo sabía, a la muerte de Raúl Reyes, o el asesinato, el brutal asesinato para cobrar la recompensa del otro jefe del Secretariado, Iván Ríos, los colombianos no habían salido a las calle a llorarlos, que no hubo gritos de dolor ni de indignación. Que hasta donde sabía nadie pedía el enjuiciamiento de Uribe por asesino. Rematé diciéndoles “claro, aquí en Caracas podemos decir: es que esos son colombianos, ellos no saben nada de lo que pasa en Colombia, nosotros aquí, y desde aquí, sí sabemos” (hablan como sí en verdad lo creyeran). Hubo gente de acuerdo conmigo, otros no, pero es lo normal. Pero es verdad. Aquí se habla de la guerrilla, de Uribe y de Colombia como sí nosotros tuviéramos la verdad de lo que allí ocurre, no los colombianos. Se habla de dolor en Colombia y de indignación en Colombia por el final de la guerrilla, pero hasta donde puede apreciarse viendo a los colombianos, eso no es verdad.

 

   De hecho la popularidad de Uribe, subió todavía más. Pero eso no parece importar, o no convence. Aparentemente la verdad no es la que allí se observa, es la que se desea ver, o creer. Y realmente una persona que confunde lo que imagina, espera o desea, con lo que ocurre, es un idiota; pero eso no es ningún problema. Vivimos (aún) en un mudo libre, uno puede decir las tonterías que quiera (yo lo hago) pero no se puede pretender pelear con los hechos, con la realidad, e intentar que otros crean lo que decimos como si fuera cierto. Que el pueblo colombiano aprueba lo que hace su presidente, o el Gobierno, es un hecho demostrable por el grado de aceptación, pero más aún por los índices de no desaprobación. O por la ausencia de marchas y protestas repudiándolo; pero eso no se quiere ver porque choca con lo que muchos suponen que es la verdad; que Colombia no aprueba lo que se le hace a la guerrilla o que Uribe no es querido porque es un criminal. Claro, la familia de los secuestrados, y el gobierno francés sirviéndole de tontos útiles, se quejan, pero es normal, su gente es cautiva, esclava de esos malditos desgraciados, pero un Gobierno no puede detenerse a pensar en una docena, una centena o aún mil presos, se debe a la seguridad del total de la población, y Colombia jamás será totalmente segura, libre y próspera hasta que la última alimaña sea cazada. Así de simple. Y así lo entienden los colombianos, en la gran casa y en la humilde vivienda.

 

   Sin embargo… no estoy de acuerdo con una nueva reelección del señor Álvaro Uribe Vélez. Por muy exitoso que sea, por más sano mentalmente que parezca, por más sensato que de muestras de ser, el riesgo es grande. Fujimori, el hombre a quien el Perú le debe haber liquidado la plaga del Sendero Luminoso, cometió el pecado mortal de intentar mantenerse para siempre en el poder, que es lo que al final buscan todos aquellos que suponen que las constituciones pueden remendarse una y otra vez como colcha vieja. O será que lo creo así ya que en Venezuela nos ha ido bien mal con un Gobierno no solamente corrupto, sino inepto, donde no se detienen ante ninguna irregularidad o delito para intentar eso, gobernar hasta que les de la gana o el cuerpo aguante, como el difunto, y que en el Infierno esté, Fidel Castro.

 

   Todo el que permanece mucho tiempo en el poder, siente esa tentación, se acostumbra a mandar, a gobernar sobre vidas y destinos, y mientras más tiempo pasa en ese puesto, peor se pone. Es como el pecado de la soberbia, mientras más se sufre más convencido se está de estar en lo correcto. Los ejemplos de Mugabe, Kadafi y Huseim bastarían para ilustrarlo, por ‘muy buenas intensiones’ que presentaran al inicio. Bueno, si hasta en España se llegó al momento cuando grupos clamaban como en oración: ‘renuncie, señor González, renuncie’. Realmente pocos tienen ese temperamento desprendido como el de José María Aznar, quien en el tope de su popularidad decidió no postularse para un tercer periodo; y sé que dirá el que desea ajustar los hechos a su parecer: ¿y cómo después del atentado del metro? (argumento tonto, con ir a las fuentes como diarios y noticieros se verifica el hecho); no, él declinó mucho antes.

 

   Uribe Vélez lo ha hecho bien para su país, por eso muchos se ilusionan con la esperanza de que repita, de que mande hasta que termine con el último de los delincuentes armados que asolan el territorio neogranadino; pero el asunto es delicado, un mismo dedo no debe permanecer siempre sobre ‘el botón’. Hasta donde entiendo ha creado una organización política representativa, los éxitos generales, tal vez no en el detalle, de su gestión le garantizan representatividad y poder político ganado en las urnas; él y su gente, como partido, podría buscar el sucesor, alguien que le garantice a Colombia que no parará hasta lograr la pacificación final, y que si no cumple, se desvía o ‘cambia de parecer’, sea destituido electoralmente. Es simple: cumples o te vas, cambiar de parecer después no es una opción, no se le eligió para eso. Punto. La madurez política de nuestros vecinos les debe garantizar el transitar todo ese camino sin mayores sobresaltos.

 

   Por cierto, ya no los llamo hermanos desde que nos dejaron solos frente a los desmanes del chavismo, sobretodo en los seis años pasados, cuando ya se sabía, denunciado por mujeres como Patricia Poleo, Marianella Salazar y Marta Colomina, de los nexos de grupos irregulares de su país con el gobierno de aquí. Pero no les importó mientras pensaron que podían sacar ganancias comerciales. Los únicos que siempre han estado a nuestro lado han sido los peruanos, pero ese parece ser el destino de el Perú; por ahí leí una vez que en la llamada guerra de las Malvinas, fueron los únicos (bueno, también Venezuela intervino) que se pusieron del lado de los argentinos. No apoyaron a Inglaterra, ni se hicieron los locos; gente extraña en el sub continente, ¿verdad?

 

Julio César.