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MÍO, PERSONAL

SALUDOS, SEÑORES DE BLOGIA

SALUDOS, SEÑORES DE BLOGIA

   Me despido a la llanera…

 

   Quiero agradecerles el haberme prestado este espacio, realmente tienen un buen sistema, subir una imagen y publicar un texto es la mar de fácil con ustedes. Revisé poco sobre portadas, estilos y eso, me gustó el que salió cuando lo inicié y con ese me quedé. En verdad me agrada la forma en que es posible crear las entradas, la sencillez hecha regla, por eso me deprime un poco tener que retirarme.

 

   Como en una tensa relación debo decir: no son ustedes, soy yo. No cuento con mucho tiempo para nada en estos días. Pensé, al iniciarlo, darle chance y espacio para que se desarrollara, pero no cuento con la tenacidad actualmente. Tengo algunas cosas que decir y creo que las condensaré en mis otros dos espacios donde sé que hay personas que entran y leen. Lo sé porque en uno recibo comentarios, muchos de gente que se molesta conmigo; el otro porque tiene un contador que lo primero que hace cuando abro la página es decirme cuántos han pasado por ahí desde la última vez.

 

   Con este espacio no estoy seguro de no estar perdiendo el tiempo; sé, porque el ciberespacio es basto, que muchos blogs no son vistos jamás, y es lógico, es una cuestión del número de ‘escritores’ vs el de personas que se interesan por un tema en especifico, por eso creo que voy a salir de este, así puedo dedicarle tiempo a los otros. Pero en verdad, gracias por todo,

 

Julio César Quevedo.

SOL…

SOL…

   El calor está llegando a niveles realmente preocupantes, más en un país como Venezuela donde se sostiene que el setenta por ciento de la población adulta sufre de la llamada tensión alta, incluido este servidor; por no hablar de los problemas reales que esto conlleva bajo el renglón “calentamiento global”, cosa que influye en sequías, mareas, tornados y ciclones, y derretimiento de casquetes polares. Nuestro Pico Bolívar corre el riesgo de perder sus nieves eternas. Salir a la calle es someterse a una tortura, personalmente sudo como vela barata que está derritiéndose. No sé si serán ideas mías, pero las mujeres como que no sudan, más allá de una leve capa de transpiración que las cubre en ciertos momentos. El sol, como bola de fuego en los cielos, casi parece distorsionar la visión sobre Caracas.

 

   Y sin embargo, me encanta. Hace una semana bajé con unos amigos hasta Tacarigua de la Laguna, a Los Canales. Me gusta ese lugar. En la zona de Higuerote hay demasiadas construcciones, en La Guaira mucha gente. No estaba yo muy convencido del viaje porque el calor era asfixiante, la mar estaba revuelta (todos hablan de coletazos de tormentas), y dos de mis amigos andaban medio peleados entre ellos. El sol, como era de esperar, estaba implacable, mirar a lo largo de la playa costaba. La arena quemaba, había que usar cholas o chancletas de goma para caminar sobre ella. Pero la mar estaba bien, ni fría ni caliente, y sí, estaba algo picada. En cuanto me senté en la arena, tomando mis dos primeras cervezas, la primera ni la saboree dado el calor y la sed, la segunda fue mejor, mi ánimo mejoró.

 

   Quitarme la camisa y sentir el sol sobre mi piel, fue duro al principio (jamás pienso en melanomas ni nada de eso), pero a medida que calentaba me sentía bien. Vivo en traje y corbata, metido en una oficina sin ventanas, con aire acondicionado, con una lámpara encendida todo el día, y sentir esa brisa seca y salina, ese sol calentándome, se sintió bien. Provocaba como tenderse, quedarse quieto y sentirlo, quemando, confortando. Entrar al agua, caliente como estaba mi piel, fue muy agradable. Flotar, dejarse llevar, sumergirse y emerger chorreando agua, era grato. Y cerrar los ojos, sintiéndose bailoteado por el agua, con esta hasta el cuello, era maravilloso. Había olvidado el calor, la incomodidad, las arrecheras cotidianas. Había algo más que tranquilidad, me sentía totalmente confortado. La naturaleza, en verdad, nos brinda siempre esos momentos de relax, de escape, de paz. Diría que de dicha; en esos momentos me sentía en equilibrio con el mundo, feliz.

 

   Dos horas más tarde bebíamos animadamente, hablando mil tonterías, olvidado todo resquemor inicial. Me sentí bien, allí estábamos, ninguno de nosotros era un muchacho, todos por encima de treinta y cinco, hablando, riendo, criticando a la Vinotinto, que, ironías de la vida, siendo un equipo de fútbol, no daba pie con bola; maravillados ante el Kid Rodríguez y el Toro Sambrano, nuestros muchachotes que brillaban en las grandes ligas para admiración del mundo; hablamos de la pava macha de Johán Santana desde que se retrató con Chávez (y alguien recordó que este también empavó al Sammy Sosa, cuando le manoseó el bate), y, claro, hablamos mal del Gobierno; pero todo amenizado con risas, chistes, empujones, los infaltables agarrones. Sentadote sobre la arena, sintiéndola caliente bajo mí, con las piernas extendidas, los brazos igual, apoyados hacia atrás, aún podía sentir la intensidad de esos rayos de ese sol que descendía y parecía curar todo pesar. Sí, fue muy grato.

 

Julio César.

COLOMBIA, BRAVO… BRAVO…

   Esta tiene que ser una de las mejores tardes que han transcurrido en mucho tiempo, y fue por la noticia llegada del otro lado del Arauca. Quince personas inocentes, quince seres que habían permanecido durante años a merced de bandoleros que los mantenían prisioneros, vejados, humillados, tratados como animales, incluso sujetos con cadenas, han sido liberados mediante una brillante, precisa y sorprendente acción militar. Todos sanos y a salvo, gracias a Dios. Para ellos ha terminado la pesadilla de saber sus vidas en manos del capricho del momento de delincuentes, aunque seguramente les costará hacerse a la idea de que ya no son rehenes; pero lograrán continuar. Verán a su gente, reirán, comerán, pasearán, se molestarán o se echarán en una cama, sus camas, a dormir o a querer. La vida comienza nuevamente para ellos. Aún quedan otros, pero el gobierno colombiano parece tener una meta clara: no descansar hasta que el último deje de estar en manos de sus captores, y estos enfrentados a la justicia por sus actos.

 

   De verdad que uno se alegra por esa señora Ingrid, tan apacible, tan clara en su razonamiento, tan firme en sus convicciones. Y por los tres norteamericanos, y por los once militares y policías. Fue conmovedor verlo; qué nos quedaba si no era reír, aplaudir, llamar a los amigos y familiares para comentarlo, como todo el mundo. Bravo. Bravo por todos ellos. Bravo por Colombia.

 

   Quien también debe estar que baila en una pata es ese bárbaro de Uribe Vélez. Como dicen en su tierra, resultó tremendo berraco. Con esa cara de sacristán y con esa vocecita de quien canta en el coro de la iglesia, resultó un carajo resuelto a todo por cumplir la promesa que hizo al llegar a la presidencia: acabar con la insurgencia que mancó el destino de Colombia. Ni gritos de lobbys pagados, ni prensas ‘liberales’ acusándolo desesperadamente de esto y aquello, ni narco diputados o Piedades impías, ni presidentes que convierten sus territorios en aliviaderos de estos malandros ha valido de nada. Únicamente les queda la pataleta destemplada, las caritas de arrechitos, las denuncias vacías e inútiles. Cercano está el día cuando los colombianos se sientan seguros y libres de estos grupos terroristas. Y ese será un gran día.

 

Julio César.

ÉPALE…

ÉPALE…

   Filosofando sobre nada en especial…

 

   Hola, ¿qué tal? Aunque llevo muy poco tiempo escribiendo aquí, ha sido este un tiempo prolífero en entradas, aunque tal vez no en calidad (como en mi trabajo), como dicen. He escrito bastante. Mucho de algunas cosas como no se cansan de decirme quienes me conocen y únicamente me envían correos para quejarse de la parte más… seria del blog. Mucha política, dicen. ¿Y cómo no hacerlo? No se los he dicho pero soy bastante militante, y ahora debo marchar otra vez. Por culpa del Gobierno debo movilizarme. Ahora quieren imponer la llamada ley GESTAPO o la ley SAPO. El Gobierno sostiene que no hay nada malo en que una persona sea detenida sin una orden judicial, sin que esté un fiscal presente, sin mediar un motivo como no sea una sospecha o denuncia de que se está hablando ‘algo inconveniente a la seguridad’, o que una vivienda pueda ser allanada sin ningún otro formulismo como no sea una patada en la puerta, o las personas incomunicadas sin derecho a un abogado, o sin saber de qué se les acusa, y pendiente siempre de las pruebas que puedan aparecer después. Ni nada reprobable hay en una ley, calcada de los comandos de defensa de la revolución cubana, que obliga a los maestros a interrogar a los muchachos en las escuelas sobre qué hacen, dicen o piensan sus padres, o que estos interroguen sobre los maestros, amiguitos o las familias de los mismos. Dicen que lo usarán para bien. Pero muchos no les creemos y debemos movilizarnos una vez más. Esperamos que España, Chile y la OEA esta vez no los apoyen, de Brasil y Argentina no se espera mucho a este respecto, poderoso amigo es don dinero, y no todos tienen la flema británica.

 

   Bueno, son problemas de nosotros, y de aquellos que deseen un régimen igual para ellos. Hablar sobre estas cosas fue uno de los tres objetivos que tuve en mente cuando comencé. Hablar mal, bien mal, de esta gente que nos desgobierna. Lo otro era saber si mis escritos podían parecer interesante, y hablar sobre Brokeback Mountain. He escrito mucho, pero todavía no sé si esto es de interés para alguien. De relatos de Brokeback recibí, en mi otro blog, una bonita y sentida reseña, un comentario intenso, donde se identificaba el autor (un amigo argentino, como le gusta la cinta es un amigo) con mucho de lo que sentía yo, el primero que recibí de cuatro en casi un año, eso me sostuvo en la tarea de escribir durante mucho tiempo.

 

   ¡Tiempo! A veces no se tiene. O no hay ánimos. Durante este tiempo he abarcado algunos caminos en este blog que espero prosperen. Hay cosas en las que me repetí, errorcitos que deben corregirse. En otro espacio, no en este, inicié algunos trabajos de historias propias (que no personales) como LUCHAS INTERNAS, RELATOS CONEXOS, ENCUENTRO EN EL INFINITO, y DIOSES Y DEMONIOS. No sabía cuando comencé que daría tanto trabajo llevarlas al mismo tiempo, es por ello que ENCUENTRO Y DIOSES, las paré por el momento… pero creo que nadie lo notó allí. Y es tan deprimente. Ahora quiero presentar y desarrollar aquí uno de esos trabajos, TRINITARIAS, aunque he andado algo errático en su publicación, aunque… no creo que muchas personas lean estas cosas, así que tampoco hay daño.

 

   Bueno, mientras se me ocurra algo que escribir sobre Ennis y Jack, o encuentre algo hermoso escrito sobre ellos, seguiré aquí. Imagino que llegará el momento en que me fastidie, o ya no deseé abrir más esta entrada, ese día terminará todo. Últimamente he estado pensando en el último cuento, algo de realismo mágico, como las entradas que coloqué como Oz, o uno escrito por otro. Tengo uno en mente. Una belleza. Con él terminaré, en su momento. Ahora me gustaría expresar mi gratitud a este grupo Blogia.com, qué fácil es accesar un texto o subir una imagen, sin importar su tamaño; publicar una entrada es igualmente sencillo. No queda mejor mi plantilla porque no soy muy bueno con estos periquitos tecnológicos. Todo el que desee decir algo, debería utilizar este grupo e iniciar su propio blog. Todo el mundo tiene algo que decir, y siempre habrá al menos una persona que desee leerlo. Si lo hacen me avisan. Chao…

 

Julio César.

YO, JULIO CÉSAR…

YO,  JULIO  CÉSAR…

   …en toda mi gloria.

 

   Saludos a todos. Comienzo diciendo que este no es un espacio apto para menores de edad ni gente que se ofenda fácilmente, manejo cierto tipo de visión que puede resultar incómoda a muchos. También confieso que estos temas llevo tiempo tratándolos ya en otros blogs, y no se crean, con cierto éxito, en casi un año he recibido siete comentarios… no el mismo día, claro (colapsaría). El caso es que cometí dos errores desde el principio llevado por las metas que me trace desde el inicio, ¿qué quería con estas páginas?

 

   Siempre he deseado escribir algo. Un libro, una novela completa, pero no he tenido suerte con la publicación, así que aquí dejaré conocer algo de mi trabajo para ver si les gusta, lo encuentran interesante o aún posibilidades.

 

   En segundo lugar deseo hablar de la cintas cinematográfica más maravillosa que se ha hecho en los últimos tiempos, desde LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ. BROKEBACK MOUNTAIN se ha convertido en una obsesión para mí y no deseo que muera nunca. Nada me había gustado tanto desde XENA, Princesa Guerrera (ah, qué mujer).

 

   Por ultimo, quiero hablar de cosas conocidas y sufridas por mí, de mi país, Venezuela. Deseo hablar, delatar, atacar y clavarles el diente a mis enemigos. Y lo hago sin piedad, de forma reiterada (de mis otras paginas siempre se quejan mis conocidos de que meto mucho de eso), no puedo evitarlo.

 

   Con esos tres elementos en mente, cometí el primer error en el otro blog, lo hice… excesivamente crudo, totalmente grosero, obsceno y pornográfico, utilizando los temas de unos cuentitos cortos que escribí hace añales y que sí gustaron, me pagaron y publicaron (créanme, es vulgar, no se molesten en buscarlo). Lo hice para llamar la atención, que la gente entrara por el morbo y medio leyera lo otro. El problema está en que no conté con que muchas de mis amigas querían leer pero encontraban chocante después de leer algo sobre los vaqueros, toparse con los otros relatos (e imágenes). Y tuve problemas con el cupo de imágenes en otro, por lo que cerró. No quiero cometer esas mismas equivocaciones ahora.

 

   Muchas de las cosas que relato aquí, muchísimo, lo escribí hace tiempo ya, pero deseo presentárselos. Tampoco quiero despegarme tanto del tinte ‘sensual’ que quise imprimirle a aquel, me dio buenos resultados por otros lados (y aquí sí no hay segundas intenciones). Espero que lo encuentren interesante.

 

Julio César.

CORDIALES SALUDOS A TODOS

CORDIALES  SALUDOS  A  TODOS

   Sonríe y el día es menos malo…

 

   Hola a todo aquel que lea esto y que aún sienta dentro de sí cierta chispa de ternura y cariño por la hermosa película Brokeback Mountain. Soy un venezolano fanático de cierta edad ya, dentro de tres años cumplo cuarenta, y es un número que me asusta un poco. Como leyeron más arriba, fui un día, hace ya casi dos años a ver una película y quedé muy impresionado con ella. Repetir todo lo que me dolió, conmovió (y hasta hizo llorar como idiota) sería redundante. Para mí fue toda una revelación, dulcemente deprimente por un lado, dolorosamente grata por otra.

 

   Con el tiempo, cuando este pasa, comienzas a hacer balances de tu existencia, y aunque la mía ha sido buena, y me gusta, hay muchas cosas que a los dieciséis años quise hacer, que no las realicé. De forma general, no afectaron mi vida, pero en su conjunto, en sus detalles, me llenan de insatisfacciones, de sin sabores. En algún blog de opinión creo que ya he expresado esto, pero debo repetirlo aquí ahora que comienzo con esta página. De muchacho yo soñaba con ir a España y correr en la feria esa frente a los toros, o ir a lanzarle tomatazos a todo el mundo en aquella otra; deseaba pasear en góndola por Venecia, bien acompañado de alguien que me gustara en verdad; recorrer el estado de Israel, guía en mano, deteniéndome frente al Muro de los Lamentos o subiendo a El Calvario (seguro que los ojos se me hubieran empañado). Quería escribir un libro. Deseaba tener una casa grande, con mucho patio para sembrar árboles frutales, hacer parrilladas y tender una hamaca.

 

   Repito, mi vida es buena, pero no hice nada de esto. Sí, viajé y conocí, pero no esos puntos. Intenté escribir, desde hace años, pero nadie se sintió motivado a publicarme nada, aunque decían que eran tramas divertidas, entretenidas o bien hiladas (lo único mío publicado fueron dos cuentos cortos de tintes pornográficos, qué sí gustaron mucho).  Por eso cuando vi la película, me enterneció horriblemente Jack Twist, desesperado y atractivo, intentando por todos los medios de convencer al único carajo que había querido de verdad en su vida, de que escaparan juntos y vivieran felices en un punto perdido. Era todo lo que buscaba y esperaba de la vida, porque lo suyo sí era amor, no sólo ganas de carne como muchos criticaron después en los blogs, de ser así cualquiera le hubiera servido, pero durante toda su corta vida, sólo esperaba por Ennis. Verlo fracasar en alcanzar eso, me dolió de una forma personal y terrible.

 

   El fracaso de Ennis fue mayor, y más deprimente. Viéndolo viejo y solo, recordando a Jack, lo que tuvo y perdido, pensando que tal vez pudo hacer las cosas distintas y haber sido un poco más feliz, llevar una vida más plena y llena, me dejó mal. En su rostro de ojos aguados de lágrima, de frustración, de arrepentimiento, seguramente pidiéndole al Cielo otra oportunidad para hacer las vainas distintas, me hizo darme cuenta que el tiempo pasa y que lo no se hace, no se dice o lo que se pretende dejar para después, pede volverse en nuestra contra. No se debe vivir bajo la premisa de que siempre hay tiempo para cambiar o rectificar, a veces no es posible sin tener que llegarse a lo dramático como la muerte de Jack, aunque ese motivo también hay que tenerlo en cuenta. Es por ello que cuando supe de estos blogs, y la oportunidad de crear uno, me decidí a escribir las cosas que pensaba. Aquí hablaremos de Brokeback Mountain, en otras páginas lo hago de otros temas, pero dejemos eso para más tarde.

 

   Por cierto, ¿saben qué fue lo dolorosamente grato de la cinta?: el personaje de Jack Twist, claro. Me avergüenza un poco decirlo, pero desde el primer momento… creo que me enamoré de la idea de ese vaquero de ficción. Me pareció, y parece, que era un tipo lanzado, decidido, alegre, el eterno optimista que cree que si insiste y persevera, un día la felicidad se le dará como recompensa (pobrecito). Durante veinte años amó y fue amado, pero siempre esperó un poquito más, el: Jack, te amo. Si embargo, continuó allí, junto a la persona que quería. En mi caso personal, he conocido a muchas personas (bueno, no tantas como para llenar la página de un cuaderno) y aunque muchas significaron bastante, siempre sentí que nunca había querido de forma total, intensa y real como cantan en las baladas o declaman los poetas; y ver eso en esa película, la fuerza de ese amor, una fuerza de la naturaleza como decían, me hizo envidiarlos y cuestionarme que había algo importante que tampoco viví. Cuántas tonterías se pueden pensar en un momento dado, ¿verdad?

 

   Pero hablemos de la cinta, mientras escribo esto, el cielo está nublado en Caracas, ha llovido toda la noche y eso afecta el ánimo. RCTV, el canal de televisión, sigue cerrado y el Presidente, mediante decretos amañados y triquiñuelas se dispone a cambiar la Constitución para eternizarse en el poder. No es un día bonito. Por eso quiero pensar en Jack Twist sonriendo, sonriendo como tanto hacía en esa película, como parece que hace siempre el joven que le dio vida, Jake Gyllenhaal, quien tendrá que perdonarme, pero para mí siempre será Jack, el hermoso Jack Twist.

 

   Pobre Ennis del Mar, tan macho y cerrado como era, cayó bajo el embrujo de esos ojos grandes, de esa sonrisa bella, allí, a las puertas del trailer de Aguirre; pero ¿quién habría podido resistírsele? Lureen, mimada y rica, se prendó de él en una cantina y no paró hasta que fue suyo en el asiento posterior de ese carro; ¿y cómo no sí lo vio sonreír? Alma lo odiaba, pero porque no lo conocía, si se hubieran tratado, si él le hubiera sonreído, también ella lo habría adorado, comprendido a Ennis y deseándoles fueran felices. Dios, que sonrisa tan bonita… Casi tanto como su mirada. Y casi es injusto para con los demás.

 

Julio César.