Blogia
juliocesarqt

VAYA TÍOS

CALOR…

CALOR…

   -Perdone que lo reciba en estas fachas, vecino, es que hace tanto calor. Mi esposa toma una ducha, es ella quien tiene los papeles del condominio. Mejor voy a cambiarme y a decirle que se apure…

 

   -¡No! No se preocupe, vecino. Déjela que se refresque. Si no le molesta voy a sentarme aquí frente a usted y la espero todo el tiempo que haga falta.

 

Julio César.

CARGANDO ESE PESO

CARGANDO ESE PESO

   -Lo siento, jefe, hace calor y estos pipotes pesan, me quité la ropa y descansaba un poco…

 

   -No se preocupe, Gutiérrez, ese bulto se ve pesado. ¿Lo ayudo con él?

 

   Si la gente fuera más amable e interesada en el prójimo nos irían mejor, ¿no lo creen?

 

Julio César.

COMPENSACIONES

COMPENSACIONES

   -Le juro, señor gerente, que el dinero de la cuenta por el cuarto de hotel se me cayó por aquí.

 

   -No se preocupe, amigo, siga buscando todo el tiempo que sea necesario. Si necesita una mano… -se ofrece amable el otro.

 

Julio César.

LO HICISTE BIEN, PAPI

LO  HICISTE  BIEN,  PAPI

   Hace tiempo leí que el fútbol era uno de los últimos bastiones del machismo, ¿qué piensan? Seguramente es así y esto no es más que una simple caricia de emoción, o de ruda ternura (¿acaso un hombre no puede sentirla? Me refiero a la ternura, no la lengua, ¿eh?). No es como si uno le susurrara al otro: ahora no, espera a las duchas.

 

Julio César.

DISCIPLINA NECESARIA

DISCIPLINA  NECESARIA

   -No me interesa que vivas al lado, seas amigo de la casa o que estés en la universidad; te dije que no me filmaras con esa cámara. Ven acá que voy a montarte en mis piernas y a darte una tunda.

 

Julio César.

MIMADO

MIMADO

   Despertaba y le gustaba que esas manos grandes lo recorrieran, mimándolo, reconfortándolo. Y verlo desperezarse era todo un espectáculo… que por alguna razón al cuñado que lo llamaba cada mañana para que fuera a trabajar, inquietaba un poco. Pero le tenía mucho cariño… En mi opinión, demasiado.

 

Julio César.

CONFESIONES

CONFESIONES

   -¿Qué si me divierto trabajando aquí? ¡Ni se imaginan! Uno se ejercita y ayuda a otros, tíos y nenas que te miran con adoración por todo lo que haces por ellos. Después viene uno o una y me dice, bajito, que admira mi cuerpo y que les encanta. Generalmente me toman por un hombro mientras hablamos y terminamos en algún lugarcito discreto, y siempre me piden que les enseñe lo que no han visto todavía. –se encoge de hombros.- Y lo hago. Y vaya que adoran mirarme, prácticamente caen de rodillas. Y ahí sí que comienza lo bueno…

 

Julio César.

SIEMPRE EN EL GIMNASIO

SIEMPRE EN EL GIMNASIO

   “¿Qué tanto me mirará ese sujeto?” –pensaba Tony, inquieto ya.- “¿Le deberé plata? ¿Quién será? Nunca lo había visto en este gimnasio. Tiene buena pinta, aunque mis bíceps y pectorales están más desarrollados. Coño, me pilló mirándolo. Ahí viene, ahora me dirá alguna pesadez. Olvidé que ni aquí ni en las duchas se debe mirar mucho a nadie”. –se incomoda mientras el sujeto pasa tras él.

   -Bonitas nalgas. Se notan redonditas. Espero verlas algún día… -y siguió.

 

Julio César.